fbpx

La Experiencia de la Meditación Vipassana desde el Psicoanálisis

Share on facebook

La presente reseña personal tocará algunos detalles de la técnica de meditación Vipassana y algunos paralelismos que he podido encontrar con mi práctica de psicoanálisis de orientación lacaniana. Este retiro requiere disciplina y compromiso, lo cual implica mantener el noble silencio durante 9 día, esto conlleva a no hablar con nadie (excepto con los profesores a los que se les puede consultar algunas dudas sobre la técnica), no leer, escuchar música, abstenerse de realizar alguna práctica sexual y el consumo de drogas, alcohol y tabaco. 

La persona que decide ir es porque quiere hacer un trabajo con el inconsciente que habita en uno mismo, y como todo trabajo serio que se precie de ir hacia lo inconsciente es porque habrá momentos de angustia, desdicha física y psíquica, como comentan en el retiro: «hacer que brote el pus», algo similar propone Lacan en el Seminario 11 de su enseñanza. «Todo psicoanálisis debe llevar al sujeto hacia una zona de larvas».

El trabajo de meditación es un promedio de 10 horas al día (con sus intervalos  de descanso y de una charla de una hora y media) . El día empieza a las 4:30 am. y termina a las 9:00 de la noche.

Resumiendo: estos 10 días no serán vacaciones. De arranque esta técnica marca distancia con otras técnicas de meditación, si bien en el retiro hablan de una manera prudente y política sobre las otras técnicas, te dan a entender que la meditación Vipassana es la que podrá hacer un trabajo sincero con lo inconsciente

O sea que las otras meditaciones, si bien pueden ser muy nobles en sus objetivos, como «meditación para el perdón, encontrar paz, gratitud, etc». Ese tipo de meditaciones se quedarán a un nivel superficial, ya que solo abarcan lo cognitivo y hay un OTRO que te va guiando, lo que implica una sugestión. Algo similar ocurre con el psicoanálisis, mientras otras psicoterapias te guían, te dicen qué hacer, la experiencia del psicoanálisis se confronta con tu modo fantasmático de gozar, las maneras en la que nos posicionamos ante la demanda de amor del otro, de esta manera el discurso del analizante es regresado en el espejo vacío que es representado por el psicoanalista. 

La técnica de meditación Vipassana fue perfeccionada por Gautama Buda, hace 2500 años, en concreto se trabaja con el inconsciente a través del cuerpo mediante los acontecimientos que van surgiendo de momento en momento. Los primeros tres días son muy pesados, la directriz es concentrarse en la respiración y en las sensaciones que hay entre la nariz y el labio superior. Durante estos días puedes cambiar de posición mientras estás meditando para ir calmando los dolores físicos. Para el cuarto día empezando la tarde, quiere decir después de un promedio de 34 horas (solo enfocándose en la parte descrita), ahora te piden que empieces a practicar «la firme determinación» que consiste en elegir una postura y no salir de allí hasta que termine el tiempo de la meditación (que va de una hora hasta dos), no abrir los ojos obviamente, a esto se le llama Adhittana. 

Como comentaba, a partir del cuarto día por la tarde empieza el verdadero trabajo, la técnica Vipassana empezará a actuar. Es en este momento cuando uno se da cuenta del porqué del noble silencio y del código de disciplina, ahora la atención es llevada a cada parte del cuerpo, desde la cabeza hasta los pies y si estas enfocado vas a sentir cómo el cuerpo está en una permanenete vibración, solo que por el día a día y la neurosis con la que convivimos no nos percatamo de esto. Este momento fue quizá para mi el punto más alto del curso, pude sentir la energía que fluía por todo mi cuerpo y en un rapto de euforia pensé que «esto» es lo que se habla en ciertas series animadas y películas, términos como : «el ki, la cosmoenergia y la fuerza» vinieron a mi mente. Cuando terminó la meditación, que fue alrededor de dos horas (parecieron 20 minutos máximo) estaba en un estado de éxtasis , la energía sexual se había sublimado, no era algo solo a nivel genital, era todo el cuerpo mientras la mente estaba en calma .   

Opté por mantener esa sensación lo más que pude y me quedé en el pasto, formando una X con mi cuerpo, al cabo de unos minutos abrí los ojos y pude ver pequeñas partículas que se movían alrededor del cielo, alcé mi mano y también estaban estas partículas, luego desaparecieron y no volví a experimentar esto porque busqué repetir, estaba en la avidez. A estas partículas Buda las llamó  «Kalapas».

Antes de iniciar cada meditación, te indican que hay que mantener la ecuanimidad, lo que se conoce como Anicca, habrán sensaciones agradables y desagradables, experimentarás avidez y aversión a través de las sensaciones que surgen del cuerpo, a estos se les llama Sankaras, las cargas que se han ido acumulando a lo largo de nuestra vida (para el budismo hay otras vidas), si nos quedamos atrapados en cada sensación, esto vendría a ser la respuesta sintomática de gozar cuando el inconsciente irrumpe, ya que esto escapa a nuestra voluntad y es contingente. La manera en la que la meditación Vipassana trabaja es mediante estos acontecimientos del cuerpo, que para el psicoanálisis es trabajar en lo real del cuerpo, que en ese momento es más organismo. El psicoanálisis no solo es un trabajo de la palabra, también es una práctica del cuerpo, ya que lo que se conoce como «goce» en psicoanálisis, es un principio más allá del placer, en donde el cuerpo se distancia de sus funciones biológicas «naturales» para expresar esa energía psíquica que no encuentra una manera pacífica de expresarse. Por eso existen las somatizaciones.

Android Jones

Cuando pude distanciarme de volver a experimentar el éxtasis del cuarto día, la práctica iba como un péndulo, hubieron días horribles en los que los pensamientos no cesaban y el cuerpo dolía, surgían sensaciones de todo tipo como: vibraciones, palpitaciones, lágrimas que brotaban sin razón aparente, todo muy interesante y sorprendente. Otro momento de revelación fue cuando cesan las identificaciones y el observador es lo observado, no hay un yo.  

Finalmente, hacer el curso de meditación Vipassana no es un juego, pues requiere de compromiso y trabajo con uno mismo. Como experiencia es totalmente recomendable, me ha servido para ir y experimentar esos acontecimientos, ver la manera en cómo se expresa el inconsciente a ese nivel, reafirmarme en que el psicoanálisis lacaniano es una práctica seria y seguir con mi formación de psicoanalista y mi análisis personal. No estoy practicando por ahora la técnica, espero retomarla, el camino y el trabajo siguen.